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Los belgas abandonan Vea
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El grupo de belgas que iban a quedarse a vivir en Vea ha abandonado dicho pueblo debido a que, según ellos, no había el agua necesaria para sus animales porque el manantial de Vea se ha secado. Por el momento se han quedado en Cigudosa.
A continuación incluyo la noticia aparecida en el Heraldo de Soria sobre este tema.
El grupo de belgas se instalará temporalmente en Cigudosa
El grupo de nueve belgas que recorrieron 2.000 kilómetros en carretas de caballos para instalarse en el despoblado de Vea se quedará, temporalmente, en Cigudosa.
LUCÍA SÁNCHEZ. Ágreda
Los belgas que llegaron a Tierras Altas la semana pasada, después de hacer más de 2.000 kilómetros en carromato, han decidido vivir temporalmente en La Rinconada e instalarse en la localidad de Cigudosa. Según este grupo de belgas, este municipio, con 60 habitantes censados, cuenta con todos los recursos imprescindibles para que vivan sus animales, pues tiene mucha vegetación y la tranquilidad que buscan.
Su primera intención era la de quedarse en el despoblado de Vea, en el municipio de San Pedro Manrique, pero una vez que llegaron a este lugar -al cual se accede después de andar siete kilómetros y medio, pues no hay carretera-, se dieron cuenta de que no había agua suficiente para sus animales, ya que el manantial que pasaba por Vea se ha secado.
Tras su marcha de Vea, su objetivo era buscar un pueblo en Navarra donde establecerse, pero parece ser que cambiaron de opinión al pasar por Cigudosa.
Durante este fin de semana el grupo ha aparcado sus casas móviles a la entrada del municipio de San Felices y según el párroco de esta localidad, Alfonso García, era una estampa preciosa: "Tuve un breve encuentro con ellos, ya había estado conversando con ellos hace dos años cuando se acercaron a conocer nuestras tierras. No sé cuántas personas estaban pero me contaron que se asentarían en Cigudosa. La postal es una imagen preciosa, las niñas tocan el violín, los animales son preciosos. Los belgas son, cómo decimos nosotros, muy buena gente, además irradian esa paz que andan buscando", explicó el párroco.
Concretamente, este grupo de belgas emprendió el viaje en sus carromatos tirados por caballos, para asentarse en un lugar en el que vivir su particular proyecto para la paz. Rechazando la sociedad actual, tal y como es, ellos desean vivir en pleno contacto con la naturaleza, compartiendo todo y alejados de la tecnología.
Esa paz que buscan según García se ha visto truncada por el continuado interés de los medios de comunicación: "Los belgas se han sorprendido mucho del interés que han despertado entre los medios de comunicación desde su llegada".
De hecho, una televisión belga les ha seguido, a temporadas, en su periplo de seis meses y medio. Las grabaciones estarán destinadas a un canal privado en uno de los programas que hablan sobre personas que van en busca de su sueño. Y, al menos, otra televisión de Bélgica se ha interesado por ellos.
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