Nos hemos enterado por medio del Diario Vasco y de la cadena de televisión autonómica ETB de que varios belgas, con edades comprendidas entre los 11 y los 44 años, se van a instalar a vivir en nuestro vecino pueblo de Vea. Para llegar hasta allí van a recorrer un largo camino con sus animales desde Bélgica, pues se alimentan de lo que producen o intercambian. Sobre todo, buscan vivir en tranquilidad en contacto con la naturaleza. A continuación, podéis leer la noticia aparecida en el Diario Vasco, el día 11 de enero.
DIARIO VASCO
11-1-2002
Nómadas por Navarra
Viajan desde Bélgica hasta Vea, en Soria, pasando por Navarra, acompañados por seis caballos, un potro, un burro, catorce cabras y siete gallinas. Tienen entre 44 y 11 años y su objetivo es vivir en la naturaleza. Se alimentan de lo que producen o intercambian
.CRISTINA AGUINAGA
Christine Timmermans dejó Bélgica hace cuatro años y medio. Acompañada de sus cuatro hijos, que ahora tienen 19,18,13 y 11 años, buscaba «una vida más honesta, pura y cerca de la naturaleza». En un carro tirado por un caballo recorrieron miles de kilómetros por España y Portugal hasta dar con un lugar en el que asentarse, alejado de industrias o carreteras.
Lo encontraron en Vea, un despoblado al norte de Soria al que sólo se accede por un camino de siete kilómetros y medio que parte de San Pedro Manrique.
En Vea viven de manera autosuficiente, con lo que producen en la huerta y lo que obtienen de los animales. Christine Timmermans se ocupa, por las tardes, de la educación de sus hijos ayudada por un montón de libros que acumula en su carro. «No creemos en los diplomas y por eso es difícil que la gente se una a nosotros porque en Bélgica, por ejemplo, los consideran importantes», explica la matriarca. En cualquier caso, están dispuestos a recibir a cualquiera en su comunidad. «Buscamos vivir en común y en paz, respetando las ideas del otro y estando cerca de la naturaleza. Queremos ser autosuficientes y lo único que exigimos es que se respeten las reglas y el trabajo. No bebemos alcohol ni se puede tomar drogas», resume su forma de vida.
A mediados del año pasado tomaron de nuevo el carro y regresaron a Bélgica para mostrar su modo de vida y formar una comunidad. Se les unieron varios jóvenes y alguna familia en un camino que suma más de 1.500 kilómetros. «Salimos de Gooik, un pueblo cerca de Bruselas. Hemos llegado a viajar hasta treinta personas, sobre todo en los meses de verano, donde algunos aprovecharon las vacaciones para hacer parte del camino», apunta Christine Timmermans. Actualmente son diez personas las que viajan en la caravana después de que el miércoles una mujer de 46 años y su hijo de siete dejaran el grupo. Junto a la familia que preparó el viaje van unos veinteañeros que estudian a distancia y que viajan a Bruselas a examinarse.
Desde el lunes recorren Navarra y el día 20 esperan llegar a San Pedro Manrique. Viajan por carreteras secundarias en un camino ya fijado en un viejo mapa. Ayer pernoctaron en Errotz, un pueblecito situado junto a Irurtzun, a orillas del río Arakil al que llegaron desde Lekunberri. De su paso por la Comunidad foral destacan la amabilidad y generosidad de sus gentes. «Han sido muy cálidos y cada día era una fiesta. Nosotros nos levantamos y sin tomar nada hacemos cuatro horas de viaje. Luego comemos y trabajamos o estudiamos. En Lekunberri, sin embargo, nos han dado cosas tan buenas que nos hemos quedado a desayunar», comentaba Christine. Habitualmente intercambian sus productos por frutas y verduras.
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